Posted by: Sk | February 21, 2009

10 A few poems

Skopje: walking on fire 

…Y he guardado las brasas bajo la palma de mis pies,

son las siglas del destino, soy yo quien llevo la señal.

 

Asi se han quedado las cosas,

yo me he ido y ellos se han ido también,

a mi me enviaron a la montaña y me dijeron

que si vivía es que dios había perdonado también.

1999 – el consejo de los hombres, extractos

 

Hebrea

 

Cal de lis tejiendo ensueños
sobre los muros
Alumbrados con neón:
las cerezas de tu canto sobre el mantel.  

*

El cuervo picoteando un hígado vivo,
Y el alba un llanto quebrado:


Garfios agarrados a la nuca
Me hunden el rostro en la ciénaga,
Por haber osado mirar de frente.   

Una vez. Después, otras tantas.  

 

*

 

Cuando vengas cubriré
La herida con lunas verdes,
Cuando vengas …
Y cisnes enamorados,
Y me quedaré mirando el muro,
Viendo que vieras solamente en el regazo de mi mirada
La savia dulce de la ternura dibujada:

Haré del neón, leche para mis niños,
Y del hígado una almohada,
Mis ojos serán almendras
Que no destilen sangre.  

27 cigüeñas

 

 

(September 1999)

Veintisiete cigüeñas se han posado

al borde de mi rebaño.

 

Las olivas moradas pendían como cerezas

entre la yegua y el becerro,

en el horizonte del camino.

La luz era luz,

y yo soy el candil de los buenos días

prendido del campanario.

 

Eran veintiste cigüeñas

al margen de mi rebaño,

las habían abrazado todas

como las comadronas viejas.

 

Luego se hizo de noche,

y era el recuerdo una imagen desmayada

en la galería polvorienta de la memoria.

(Superposition of events: august 1999 – 27 storks surround the sheep // at 5 in the morning, juin 2000, 5 bats make a crown around my head while walking home)

De mi tierra enterrada

Ayer vi de nuevo lo vivo aquello que me movía

Cuando rastreaba el pasado anclando la mirada

Al mástil de mi orgullo y al desprecio. 

Ayer sentí de nuevo la brisa de mi aliento propio

Como ansiando abrazar con la mirada cúpulas doradas

Haciendo pan bajo la luz de las estrellas y una luna. 

Ayer creí de nuevo en el amor eterno

Y en el pastar de las ovejas, sentí reyes cabalgando

A ciegas de un propósito mudo y a un mendigo contando algarrobas. 

Pensé que ya era demasiado tarde. 

Que a fuerza de disimular el alma en velos azulados

Se me había quedado pegada la sangre de su mirada

A la piel.  

Quizá no fuera demasiado tarde. 

Aunque ya no era lo mismo.

Ya no había esa misma alegría despreocupada

Aunque quizá volviera. 

Ayer, mira, volvieron las golondrinas por cientos

Y se posaron sobre los hilos eléctricos en un juego de ajedrez

Arbitrario, blanco y negro, sin reina que devorase líneas.

Claro que eran otras – no se puede negar eternamente

Que se te desangra el alma a golpes de tos disimulada. 

Y hoy se hicieron las burbujas granitos de granada

Pulpa de rubí marcando senderos, y un rey de naipes

Barajaba en ausencia un juego de cartas, al atardecer. 

Hoy, dibujé un mapa antiguo sobre la palma de mi mano

Con hena color mostaza que decía en algún borde

Santiago y cierra España, y un caballo blanco

Caracoleaba contra las nubes espantando horrores

Y sentí que me llamaba una foca porque había encontrado

Un caballito de mar sobre la arena. 

Claro que aun estás lejos y todavía no sabes donde están los unicornios.

Porque me fío de ti y aun creo en reyes,

Tiene las llaves la Orden de Santiago. 

Fíjate que lo había soñado y vi palacios enterrados bajo la tierra

Debajo del puente y comprendí que yo también

Por dejarle la inocencia al orgullo había enterrado mi presencia

En otros lugares, que finalmente solo pondría fin a todo aquello

Una verdad solapada de antaño.

Y que no valía la pena,

Porque quizá aun estés. 

Déjame un rato más, que se me cure la herida,

Que acaricie el valle de la montaña con un anhelo

Que se diga nuevo – mira que se me ha vuelto la mirada escarcha

Azulada de tanto escudriñar horizontes estrellados

Y sola hay harina blanca, harina blanca de noche

Tostándose con mi vaso de leche. 

Mañana se dirá de otro modo, lo presiento,

Aunque se bañe el hinojo con el ángel de la muerte,

Se ha vengado mi tierra, y llevándose la luz, ha vengado la tuya.

Y eso quizá sea bastante.

L’arc en ciel

Je veux voir l’arc en ciel,

comme avant.

Croire que toi, mon ami,

au dela de la mort encore

percevras la doigtée de ma main

transcendant la matiere,

disant, et fais comme si

“j’aurais pu etre qui a toi

dans d’autres horizons

sans pensée arrachant

a la vie, la vie meme

qui se dit dans mon regard en toi.”

Dis-moi maintenant qu’il est la,

mon arc en ciel a dos d’ane

entre le ciel et la terre.

Dis-moi que j’étais la,

ce jour-la, a nouveau,

que gouter a l’apre vert de la mort

ne fut pas irréversible.

Parce que je sais

que tu ne trahiras pas ma mémoire,

pas toi, car je suis la,

entre le ciel et la terre.

El camino de Jerusalén, parts (1999)

Luego, quién volviera? y dijera, Alemania, patria mía,

es mi patria un mar salado y las perlas de un rosario, (Rosenkrantz = ger)

Quién regresara? y suspirara, Francia, anhelo mío,

es mi dulzura el vinagre y mi consuelo otro reino.

Hannah a Fressange

C’est pas vrai, dans la rue aux alentours

se tient un versant d’hier sous la pluie

attendant éventuellement á l’arret de bus

sans rien sous le bras sauf une baguette de pain

et un journal en papier jauni.

Qui regarde les bouts de cristal en diverses couleurs

éparpillés comme des miettes á l’attente de moineaux

sur le pavé a la pate de cendre jettant les ombres

d’une photo de doisneau en face de l’hotel de ville.

Que hier. En face, des lames superposées font d’yeux

de revolver tendant á vouloir te nier en apparence

et voir ton nom ne pas etre plus jamais effacé des livres

entassés dans les bureaux ancestraux.

Quoi faire. T’es partie maintenant, disant sans francais

au manque de ton nom que t’étais venue d’ailleurs.

Dire qu’elle te connaissais, c’est vrai, et laissa les traces de son parfum

sur le voile de ton absence, comme un sourire amer et sans plus de facons.

Si c’était toi, t’aurais fait appel á Jeanne D’Arc pour proposer un rendez vous,

mais je ne le suis. Ainsi.

C’est bien de te revoir au moins en syllabes prononcées lorsqu’il ne reste de registres.

Que donnerais-tu. Je t’ai trouvé d’antan.

Ce serait bien de dire merci, au moins. Non, ne le dis pas, cela s’expose en trop.

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